Si me abres las piernas, hombre inocente, desharé tu mundo. Ningún río volverá llevar el nombre que conoces.
Las tierras que antes eran áridas te parecerán fértiles y las islas que antiguamente desdeñabas supondrán oasis de verde y mar. Te ahogarás entre mis olas si me abres las piernas. Los espejismos te desbaratarán el alma.

Declárate culpable, hombre inocente. La lujuria está reservada a los pecadores.

Si me abres las piernas declarándote culpable, lameré de uno a uno tus pecados.

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