A veces, cuando el día ha sido muy pesado y la noche llega, me vuelvo sueño. Y me regalo deseos en canciones viejas… La noche se convierte entonces en mi nueva vida y salgo a recorrer el mundo detrás de las estrellas fugaces que atrapo gracias a los sabios consejos del principito. Pero la oscuridad es densa y, de vez en cuando, la nada acecha y hace que mi estrella caiga y pierda el equilibrio. A veces… solo a veces, logro despertarme.

El miedo siempre ha sido mi peor pesadilla.

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