Para ti y para nadie más se ha inventado el mar. Las olas se hicieron para absorberte las lágrimas y la espuma para lavarte los cabellos. Por eso tus ojos son del color de las algas y tu boca asemeja corales de fuego.

Para ti y nadie más se abrieron las entrañas de la tierra y surgieron las montañas.  Por eso tus brazos imitan las cumbres borrascosas del Anapurna y tus manos tienen las intrincadas líneas que entrelazan al Amazonas.

Al menos en este mundo en el que tu cuerpo se convirtió en mi tierra… tu felicidad es el Sol, las nubes y las estrellas.

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