A veces me pregunto qué harás cuándo me muera. Cómo serán tus lágrimas (si es que las derramas) y qué miseria ajena te cortará las venas.

A veces, cuando me duermo, comienzo a preguntarme si quizás, cuando me muera, a ti también se te escapará la vida. Y te imagino apagándote lentamente, como si fuesen tus años granos de un reloj de arena.
¿Te sentirás solo cuando me muera? En mis sueños, cuando te queda apenas un grano de vida, siempre me despierto.

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