Yo quería comprar sus derechos de aire, pero los burocratismos me lo impidieron. Yo quería comprar mi pedacito de cielo.

Por la ventana de mi cuarto, en la que antes se asomaba el Sol para despertarme, una mole cimentada anuncia el inicio de un nuevo día… gris, oscuro… lleno de edificios.

Las colas para comprar las nubes no me las había imaginado tan largas.

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