El que me tiró me tiró duro, vaya… durísimo, casi pa’ matarme. Tres infecciones en los riñones, un esguince, dolor de sacrolumbalgia, fiebre, catarro… etc. etc. etc. En un año he tenido más enfermedades que un policlínico municipal. Y graves. Nada de catarritos de media mañana… por poco me da hasta neumonía. Acabé siendo el caso perfecto para ilustrar el reforzamiento pulmonar.

Para colmo, el esguince y el primer bateo en los riñones vinieron juntos, y nada menos que a finales de diciembre. Pasé noche buena con un maldito yeso y quejándome de los dolores lumbares. Estoy hecha una mierda, casi literalmente. Yo, que no tengo mano de Orula ni uso collares de dos colores, voy a tener que visitar Guanabacoa a ver si me quito de arriba el polvazo que me tiraron. Porque tuvo que ser uno bien grande para repetir  2 infecciones en menos de 1 mes y medio. Voy a tener que empezar a creer en los castigos de los dioses africanos. Eso de ser católica e ir a la iglesia los domingos ya no se usa mucho. Ni las siete plagas bíblicas se comparan con todo lo que me ha caído arriba. Ando con fiebre, medio coja y con dolores en el riñón derecho. Me parezco a los contrarios de Felix Savón y Alí. Es más, creo que ni en el boxeo se sale tan mal parado.

Esto tiene que ser brujería (y de las malas)… seguro que recogí una mata de plátanos marcada o una piña con un lazo rojo y no me di cuenta. Nada… este fin de semana, cuando mi abuelita se vaya para la iglesia, me voy para Guanabacoa. A ver si con un trabajito se me quita lo salao.

PS: A los de arriba: Aché… aché, amén o lo que sea, pero coño… no me lleven tan recio!!!

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