Ese momento en el que Eric besa a la sirenita Ariel, o el otro como-se-llame besa a la princesa Aurora, o Estetuniño besa (en un féretro ¡pa su madre!) a Blancanieves, ahí es cuando yo me pregunto, ¿quién coño parió a Walt Disney? Lo que me desespera más todavía es que, a los 5 años me adoctrinan con La Sirenita (sí, esa misma, la que decía “regalitos así tengo miles” ¡en pleno período especial!) Blancanieves que venía a ser una suerte de tutorial para ama de casa, Pocahontas que era la opción a Blancanieves, o sea, el tutorial, pero de luchadora, sí vamos… que al final muy espiritual ella con los árboles, los animalitos de bosque, etc… pero terminó viviendo en Londres con Smith. En fin, qué iba diciendo?… a los cinco años te empiezan el adoctrinamiento con “las princesas de Walt Disney”. Luego vas creciendo y te tropiezas con Pie Pequeño, que empieza por la muerte de la madre, El Rey León que te matan al padre para que luego no digas que son machistas… y tú empiezas a comprender que las figuras paternas no son eternas (aunque con Bambi ya te habías llevado una pista) pero sigues soñando con finales felices.

De repente, ups, el tiempo pasa y  te descubres frente al televisor viendo como Jack se ahoga, mientras Rose flota sobre una tabla de madera, que casualmente era la única disponible en el naufragio de un trasatlántico llamado Titanic. Después Meg Ryan se deja arrollar por un camión luego de que el pobre Nicolas Cage renunciara a su condición de ángel para vivir una vida mortal al lado de su amada en Ciudad de Ángeles. Wynona Rider se le muere del corazón al pobre Richard Gere en Otoño en New York, una suerte parecida corre Ashley Judd con Keanu Reeves en Sweet November… y para ponerle la tapa al pomo, Gerard Butler se muere desde el inicio de la película en PS I love you, o sea, que ya no quedan finales felices y ahora tampoco vamos a dejar comienzos agradables. Pero claro, porque si se tratase de un final feliz sería una “comedia romántica” o en el mejor de los casos “una película ligera”. A ver si capto el mensaje, para ser “real” o “buena película” tiene que tener un final trágico, ¿es ese el reflejo de la realidad que quieren transmitirme?

Yo por eso prefiero a Woody Allen y el más absoluto absurdo… porque ¿quién dijo que el cine tiene que reflejar la realidad? Ahí está el gran Tarantino que se caga en la historia y mata a Adolf Hitler al final de Inglorious Bastards… ese es el cine que yo quiero, el absurdo, surrealista, el que toma la realidad la estruja como un papel y hace una pelotica para tirarle en la cabeza a cualquier espectador distraído… ¡para realidades tengo el resto del día!

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Tomado del blog Se regalan palabras .

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