Rumbeando

Sonó la música y bailé despojándome de los absurdos complejos del color de la piel. Los tambores movían mis caderas y las congas me estremecían los hombros. La saya, alada, con vida propia, rozaba con sus pliegues las manos que, enloquecidas, acariciaban el cuerpo de arriba abajo. El pelo se escapaba, enmarañado y rubio, de... Leer más →

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