Loquillos semi-desnutridillos

Nosotros éramos una banda de flacos (casi flecos) semi-desnutridos que cubríamos las equinas. La única niña era yo. Aunque, si hablamos en términos adecuados, debería aclarar entonces que la única que tenía “cara de niña” era yo. Si me veías de lejos me confundías. Hace poco un vecino me recordaba lo maldita que podía ser. Yo era de las que saltaba cercas de un metro ochenta y le quitaba las bolas a los vecinos. Nada del otro mundo… chiquilladas.

En el barrio siempre fuimos pocos: estaba Felipito (más conocido como El chino) que acababa de venir de Korea y era uno de los más flacos del piquete; Nilo, que era el rubiecito mimado por la abuela; Joel, el mulatico de la esquina, y yo. Todos éramos unos piojos flacos que disfrutábamos quitarnos los zapatos para poder dar mejor las vueltas de carnero en los jardines.

En esa época destrozamos todo lo que se nos ponía delante. Nilo era especialista en cazar lagartijas, Joel en inyectarles agua con jeringuillas viejas y yo era la “experta” doctora que se encargaba de abrir al pobre animalito, ver lo que tenía adentro, y volverlo a coser como una muñeca de trapo. Felipito era el que, mientras esto sucedía, se ponía a comer mangos. De todos creo que era el tipo más inteligente.

Recuerdo que jugábamos al “comefango” con un tenedor viejo y, en la época de los patines, por poco dejamos a la cuadra sin un personal que rebasara los 60. Le tiramos huevos a las guaguas (en los tiempos que sobraban) y condones con sustancias misteriosas a una vieja odiosa que vivía en la esquina, bailamos trompos que rompían cristales y de algún pelotazo hicimos trizas par de ventanas.

A todos nos llevaron a hacernos pruebas psicométricas alguna que otra vez. A algunos más que otros. Sí… éramos unos locos. Unos loquillos semi-desnutridillos felices.

13 comentarios sobre “Loquillos semi-desnutridillos

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  1. ya sabía yo que cada barrio de cuba tenía su pandilla de flaquillos locos. PD: nosotros a las lagartijas las echábamos en el tanque a ver como se la tragaba la jicotea.

  2. Y en cada país, cada niño tendrá un historia maravillosa, de sueños y aventuras, de aprendizajes y travesuras.
    Y mientras crecemos se nos olvida todo y dejamos de soñar, empezamos a reemplazar el juego por el simple placer de jugar y empezamos a madurar, olvidando que la vida es sueño, que eramos honestos y que a esta vida venimos a jugar.

    Un hermoso escrito.

  3. me encanto este post, me llevo de nuevo a los 80, cuando tenia 10, 12 años y le tiraba papas podridas a la iglesia, y le poniamos en el parquecito carteles de bruja a la guardaparque que no nos dejaba jugar pelota en el cesped… en una ocasion, le tiramos un huevo a la casa de un coronel del MININT que tenia un hijo que era tremendo pesao, para nuestra desgracia el huevo entro por la ventana y fue directico para donde estaba el uniforme del coronel, cuando mi mama se entero estuve un mes castigado.. .que chiquillo mas malcriado

  4. realmente no veo la posibilidad de que no me guste lo que escribes, simepre me conmueves o sorprendes, o las dos cosas a la vez, punto para ti por eso. Espero poder seguir el mio pero tengo lios informaticos, creo que debo hacer algo, pero mi analfabetismo informatico me sobrepasa asi que capaz que un dia de estos te pido ayuda porque deberas saber que quiero postear cosas que ya tienen rato escritas, aun asi no claudico. jajaja felicidades igual y saludos y ojala nos veamos por ahi

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