-Y vieron salir el sol aquella mañana. De un lado el mar, del otro, una ciudad semidormida. El muro del malecón les regaló el camino y, tomados de la mano, se lanzaron si dudas a través del abismo.

Los pescadores que me contaron la historia hicieron de aquel sueño una leyenda. Todavía buscan, antes de ponerse el Sol, a la muchacha de cabellos de fuego que, rodeada de nubes negras, hace el amor con un trovador.

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