Aquel crepúsculo…

Las olas rompían con furia en aquel malecón añejo que protegía a la ciudad de un ataque divino; la espuma bañaba las rocas de la orilla y el faro, a lo lejos, proyectaba una luz guía.

La tarde no alcanzó para soñar historias, para descubrir secretos, para concretar los besos… Sin embargo, la mar, con su manera sutil de volverse cómplice, reflejó los colores de sus ojos en el precioso atardecer que despertó a la noche.

10 comentarios sobre “Aquel crepúsculo…

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  1. … La tarde no alcanzó para soñar historias, para descubrir secretos, para concretar los besos… Sin embargo, la mar, con su manera sutil de volverse cómplice, reflejó los colores de sus ojos en el precioso atardecer que despertó a la noche … 😀

  2. Hay atardeceres que pueden cambiar una vida; nunca he podido resistirme al impulso (si tengo la ocasión) de perderme en esa mar que se tiñe de rojo; no lo hago por despedir al sol porque sé bien que volverá; lo hago solo por ese ultimo rayo de sol que, antes de morir, da un último grito en forma de resplandor.
    Es muy hermoso lo que has escrito, niña.

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