“En cierto modo, la vida es como el jazz… es mejor cuando improvisas”.
George Gershwin (1898-1937)

 

Estaba segura de no haberlo visto en ninguna parte y sin embargo, aquel viejo saxofonista que arrastraba su instrumento se me hacía familiar a medida que sus pies levantaban el polvo del camino. Cada cana me recordaba una nota, cada parche una canción… Yo los veía andar juntos, mientras el cansado saxofón se deshacía en batallas contra el tiempo, perdiendo su brillo dorado de otras épocas, el anciano músico dejaba la tristeza de sus notas en cada tropezón.

Y los observé por muchos años… cada día más viejos…cada noche más oxidados… De cada tropezón me fueron quedando melodías, de cada melodía notas… Poco a poco me fui enamorando de los parches y las canas, de los herrumbes oxidados y el polvo del camino. Me enamoré de la música que representaba aquel hombre viejo y su instrumento antiguo… me enamoré del jazz.

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