Los besos que te enviaba no llegaban y las palabras no salían de la garganta enferma que oprimía aquel virus, pero la película hizo brotar las lágrimas de la nostalgia y los dedos corrieron a buscar tu nombre en el celular casi sin baterías. Te llamé y hablamos 32 segundos, te asustaste al escuchar mi voz rasgada por el llanto y yo me alegré al escuchar tu voz de hombre fuerte.

Te llamé y solo atiné a decirte que te quería, a ratificártelo en medio de las 99 millas que nos separan, a grabártelo con palabras digitales que los cables desmagnetizan, a recordártelo en medio de la estática de la telefonía.

Me pongo un poco tonta con los dramas familiares, es cierto, y la película que veía no ayudaba nada, al final solo atiné a decirte su nombre cuando nos despedimos. Si hoy ves la peli acuérdate de mi… te la dejé de recuerdo en el título.

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