Hoy es un día de reencuentros… lo presiento. Hoy los veré de nuevo y voltearán a verme, les haré las mismas promesas que nunca cumplí y ellos responderán con aquellas frases que ya escuché en el pasado. Como tantas otras cosas me hablarán de su estado, de los meses sin vernos, de los besos gastados, de la cama, del sexo… de la magnífica historia del mundo de Galeano.
Y yo, para no ser menos… les contaré a mis amigos cómo me conquistaron, con la música de Mozart y este cuento de marcianos…

El mundo

Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo.

A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos.

– El mundo es eso – reveló -. Un montón de gente, un mar de fueguitos.

Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende.

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