Él tomó aquellas diminutas manitos entre las suyas y el corazón me dio un vuelco. Tanta ternura no podía caber en un solo gesto, no era posible.

Lo único que recuerdo es que la bebé cerró los ojos y en una carcajada hermosa se dejó caer entre los bracitos que la esperaban expectantes. Él tendría no más de 6 añitos y ella apenas era una bebita de 4 meses. Eran un par de cositas abrazables… unos hermanitos a lo Hansel y Greter en miniaturas.

Yo sólo pude mirarlos y exclamar Awww.

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