Yo la conocía, era una muchacha tímida con unos hermosos ojos verdes que soñaba con cuentos de hadas y creía en los ángeles. Yo la conocía…
Ann era el tipo de persona que no llega a la vida sin tener un sueño… uno de esos que quieren cambiar al mundo. Y Ann siempre soñaba.

Un día me sorprendió la certeza de su ausencia, simplemente desapareció. Sus huellas se diluían entre las olas del mar que ella siempre visitaba mientras que otras más espumosas comenzaban a aparecer… Una mujer pelirroja se bañaba desnuda cada anochecer.

Así fue que conocí a María, envuelta vestida de ondina, con la cabellera de fuego a merced del viento: fue un primer encuentro alucinante.

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