Nos encontramos en un bar barato cercano al mar y la noche, casi sin estrellas, pronosticaba mal tiempo. Me acuerdo porque los rayos se sucedían cada 20 minutos y yo estaba terriblemente asustada. Recuerdo que se lo dije una vez se acercó y me ofreció sus brazos como consuelo. Sé que esperamos que pasara la lluvia y que me besó con esa mezcla de cigarros y alcohol que siempre me ha fascinado. También estoy segura de que, en algún momento, hicimos el amor… una, dos y quizás hasta tres veces. Aquella noche se me quedó guardada en una canción. No intercambiamos nombres ni vidas y sin embargo, nos regalaron una canción.

Todavía la canta Sabina: ♫♪… Y nos dieron las 10 y las 11. Las 12 y la 1 y las 2 y las 3… y desnudos al anochecer nos encontró la Luna… ♫♪

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