Andoba es una de esas obras de teatro que a casi todos gusta. Lo mismo al intelectual que al de barrio. Y en Cuba, Rafael Lahera se ha encargado de hacerla inmortal.

-A mí ningún hombre me pisotea, ni mi hermano. ¿No ves que yo he sido fiera entre las fieras? Yo soy Andoba ¿Qué “volá” conmigo?

Ambientada en un solar de los años 60 narra la historia de unos vecinos  con problemas económicos que tratan de sobrevivir al cambio político-social devenido con la Revolución. Es una obra que dibuja un período histórico de Cuba y en la cual se mezclan elementos antisociales con obreros, estudiantes, ancianos y niños.

Oscar, más conocido como Andoba, es el protagonista de esta obra. Según la historia cae preso por intentar matar a un hombre y, adolorido por una carta que le envía el hermano (revolucionario total) en la cual lo tilda de lacra y antisocial, sale dispuesto a “quitarse del ambiente” como él mismo dice, aunque también le reprocha al hermano la  dureza de la misiva:

-… Y lo que puedo decirte es que, trabajando o no, nunca faltó un peso en este cuarto. De la “longana”, del “siló”, de la “fañunga”, salía el plato de comida que te ponían delante cuando llegabas de tu bequita. De esos inventos que tú dices, salía el peso que te llevabas y la camisa que te ponías, porque aquí todos vivíamos del invento.

La obra, al estar imbuida en el inicio revolucionario, critica  duramente el trabajo extra-oficial, sin embargo,  promueve las segundas oportunidades mediante Aniceto (“un ex-ambientoso”) que se volvió obrero calificado y estudia en la facultad para sacar el grado de secundaria, que deposita su confianza en Andoba, su amigo de la infancia.

Si no te quitas, vamos a enterrarte con la escombrera esa. Si estás dispuesto a dar el salto, tienes mi mano esperándote… (Le tira el brazo por encima.)… Dale, entra por camino.

La obra refleja cómo era la vida en los solares  y termina precisamente cuando llega el camión de la mudanza que los saca a todos hacia nuevos hogares. Andoba o Mientras llegan los camiones, es (a mi parecer) la obra cumbre de Abrahán Rodríguez, y una buena recomendación a aquellos que, como yo, aman el teatro.

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