Me he convertido en acreedora… y me gusta. Incluso tengo varias deudas que cobrar.
Las promesas, cuando son bien hechas, se convierten en deudas… y yo cobro en sueños, en besos, o en buenas fotografías.

Por eso mismo es que él me debe un beso. De los húmedos, de los mojados… de los que apenas son el comienzo. Me debe el beso que me prometió: un beso largo, caliente, frío, multisabor.

Ya se lo había advertido: Las promesas, cuando son bien hechas, se convierten en deudas.
Y yo estoy pensando en cobrar la mía.

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