Me gustan los días soleados, me suben el ánimo. Los días grises  me ponen un tanto melancólica. Como ahora, que escribo tratando de contener unas lágrimas que quieren salir porque sí, porque les da la gana, no tienen ni visa ni pasaporte y aun así intentan escaparse.
Ah, pero yo no las dejo. La cabeza en alto (como dijera mi abuelita) las mantiena a raya.

Hoy es un día gris y yo ando melancólica. No me puedes regalar tú un cambio de tiempo?

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