Yo soy de la generación de los 80, la última de los maestros por cada asignatura.

Soy de los 80, la última generación que aprendió a jugar en la calle y en los recesos de la escuela al trompo, al burrito 21, al escondido, la botellita, el come- fango, el chucho escondido, el ladrón y policía, al pon con una tacha de lata de leche condensada, a la suiza, al cuatro esquina… soy la última generación que aprendió a ver los muñequitos rusos.

Y no lo digo yo solamente, me lo mandan a diario amigos en emails, los mismos amigos que alguna vez grabamos canciones de la radio, los que fuimos los últimos en ver películas versión Beta y VHS y fuimos orgullosos pioneros del walkman, el chat y los discos compactos.

Nosotros hemos aprendido lo que es el terrorismo y nos enteramos de golpe un 11 de septiembre de la caída de dos torres, pero también vimos caer el muro de Berlín y la antigua URSS.

Andábamos en bicicleta o patines sin casco, ni protectores para rodillas y codos. Los columpios eran de metal y con esquinas de punta oxidada. Aun no entiendo cómo pudimos sobrevivir.

No había celulares. Íbamos a clase cargados de libros y cuadernos, todo metido en una mochila que rara vez tenía refuerzo para los hombros y mucho menos, ruedas… y para hacer una investigación teníamos que ir a la biblioteca y buscar una retahíla de libros para tener una mínima información, luego de resumirlo claro. Ahora con la era del Internet, todo se encuentra con solo un clic.

Yo soy de la generación del 80, vi surgir Facebook, MySpace… y crecí con el desarrollo de Internet. No tuve televisores de plasma cuando niña (no existían) y no supe lo que era una computadora de verdad hasta la secundaria.

Yo soy de la generación del 80 y crecí sin necesitar todas esas marcas, celulares, computadoras, playstations que actualmente suponen la niñez.

Yo soy de la generación del 80 y tuve una infancia feliz.

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