Él la espera en aquel banco a la orilla del mar todas las tardes…

Con la cabeza cana y aquel bastón de cedro parece una estatua antigua, de esas que sólo adornan parques y monumentos.
Él la espera siempre,  incluso cuando llueve…  entonces  aparece con su sombrilla enorme, esa que tiene cuadros azules y rayas negras, y se sienta en una esquina. Calma mirarlo sentado solo debajo de la lluvia, parece que el cielo llorara por verlo esperar.

Sin embargo, en otoño da tristeza verlo… las hojas secas  le cubren los pies y su bufanda gris siempre ondea al viento. Cualquiera diría que se trata de un personaje de Jane Austen. O quizás alguna suerte de Penélope transformado en estatua.

Él la espera siempre… desde que acabó la guerra.

Ella nunca aparece.

 

 

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