Cobrando deudas

Me he convertido en acreedora... y me gusta. Incluso tengo varias deudas que cobrar. Las promesas, cuando son bien hechas, se convierten en deudas... y yo cobro en sueños, en besos, o en buenas fotografías. Por eso mismo es que él me debe un beso. De los húmedos, de los mojados... de los que apenas... Leer más →

Cambio de tiempo

Me gustan los días soleados, me suben el ánimo. Los días grises  me ponen un tanto melancólica. Como ahora, que escribo tratando de contener unas lágrimas que quieren salir porque sí, porque les da la gana, no tienen ni visa ni pasaporte y aun así intentan escaparse. Ah, pero yo no las dejo. La cabeza... Leer más →

Lo más importante…

A veces llueve y te quiero. A veces sale el sol y te quiero. La cárcel es a veces. Siempre te quiero. (En una prisión en Montevideo). Te quiero por la mañana, porque el Sol me hace recordarte, te quiero en las tostadas que me preparo (en las que no se me queman), imaginando, solo... Leer más →

Afortunada

Ann esta vez fue la afortunada, el regalo fue uno de los famosos potes de Nutella. Él vino, en una de esas visitas cortas, y se la trajo. Ann no podía ser más feliz. El encuentro fue en la Habana Vieja, en un edificio alto… la ciudad entera estaba a sus pies. Él, como siempre,... Leer más →

Constelaciones II

Ayer me abordó una mujer elegante y, luego de presentarse, ofreció regalarme polvo de estrellas a cambio de que la guiara de nuevo a su lugar de origen. No pude negarme, Casiopea es la madre de Andrómeda, una de mis profetizas preferidas y el hecho de que Perseo la hubiese rescatado de aquel mounstro Cetus... Leer más →

Absolutamente nada

...Y fui y hablamos de sexo y no pasó nada… absolutamente nada… aunque parezca increíble. Ahí estaba él, despeinado, como siempre, hablándome de fútbol (yo me pierdo por el deporte) y de pronto, sin saber cómo, caímos en el tema. El otro escribía y, de vez en cuando, miraba o asentía. Sólo se atrevía a... Leer más →

Aquellos maravillosos 80’s

Yo soy de la generación de los 80, la última de los maestros por cada asignatura. Soy de los 80, la última generación que aprendió a jugar en la calle y en los recesos de la escuela al trompo, al burrito 21, al escondido, la botellita, el come- fango, el chucho escondido, el ladrón y... Leer más →

La espera

Él la espera en aquel banco a la orilla del mar todas las tardes... Con la cabeza cana y aquel bastón de cedro parece una estatua antigua, de esas que sólo adornan parques y monumentos. Él la espera siempre,  incluso cuando llueve...  entonces  aparece con su sombrilla enorme, esa que tiene cuadros azules y rayas... Leer más →

Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.

Subir ↑