Puro feminismo

La muerte (que me perdone mi amigo Camarero) es una mujer rubia de cabellos largos. Esos que dicen que es un tipo con una guadaña están tan equivocados!!! Definitivamente la muerte es una mujer… y una mujer hermosa. Los suicidas son los que descubren esta realidad y se lanzan al vacío para que ella los... Leer más →

Constelaciones (I)

  Él está en la cama mientras escribo. Acostado, entre las sábanas, no sospecha nada. La barba semi-crecida lo asemeja a un Robinsoe perdido en sueños. Me encanta mirarlo así, desde lo alto, parece que la Luna se cuela por la ventana para iluminarlo. Los lunares de su espalda, cual constelaciones, me recuerdan a aquel... Leer más →

Ni María ni Ann

Cuando escribo (como ahora) esquivando retratarme, tiendo a confundirme. Al final, a contracorriente, Ann y María me dibujan un poco. Un poquito ángel y otro tanto demonio, como dijera sabiamente aquella personita de 1 metro 20. La Marian que escribe siempre se filtra, algunas veces aún a mi pesar. Las historias se me parecen un... Leer más →

Increíble

a mi padre... como siempre   Yo estoy aquí, tú allá… lejos, donde no puedes besarme (al menos no materialmente). Yo estoy aquí, tú allá… lejos, donde las lágrimas se confunden con la nieve. Tú estás allá, yo aquí…  lejos, donde la risa se confunde con los gritos. Tú estás allá, yo aquí… lejos, donde... Leer más →

2 en 1

Soy blanca porque  mi madre es blanca, mi padre es blanco y mi familia (hasta donde yo conozco) es blanca. Soy blanca porque en la playa, cuando me da el sol, mi piel se torna roja. Soy negra porque escucho  rumba y bailo  guaguancó, porque me encanta gritar en el barrio para saludar a los... Leer más →

Como dijera Carilda

Cuando me miras a los ojos y me besas (como dijera Carilda) me desordeno. Cuando me susurras al oído que me quieres, cuando me acaricias, cuando por la noche (o por la tarde, o quizás en la mañana), me haces el amor…  o te lo hago, eso depende, (como dijera Carilda) me desordeno. Me desespero... Leer más →

Iguales

Tú y yo somos lo mismo, exceptuando, claro está, la diferencia de género. Yo río, tú también (a veces). Yo suspiro cuando me siento mal, bien, con hambre... y tú  igual, lo que, para ser justos, en menos cantidades. Yo miento, tú lo mismo, quizás un poco menos, pero bueno, así es la vida. Yo... Leer más →

Malentendido.

Ann se despertó muy temprano pensando que ese viernes iba a ser especial. María no se había aparecido en toda la semana y al fin, después de tanto tiempo, tendría un día para ella sola. Ann se sentía feliz, aquel muchacho de ojos marrones la había invitado a comer y, contra todo pronóstico, a pesar... Leer más →

Justo a mi alcance

El está justo a mi alcance, si extiendo la mano lo atrapo. Se encuentra tan cerca que puedo aspirar su perfume…o más bien su olor… su olor a hombre, a macho, su olor animal. Ese rastro que me hace perseguirlo, desearlo… imaginarlo. El está justo a mi alcance. Bastaría una palabra, un susurro, un soplo... Leer más →

Complicidad

Te miro, me miras, y sonrío. Ellos no saben que somos cómplices. No saben que, a través de las carcajadas, intercambiamos saludos ocultos que solo tú y yo conocemos. No saben que, en las noches, cuando nadie nos mira, nos escondemos del mundo y nos amamos. Ellos no lo saben. Quizás por eso te miro,... Leer más →

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