Me escondo de ti, de mi madre, de mi padre, de mis hermanos… me escondo de mi misma.

Me escondo de la muerte que me anda buscando; y la vida, por estar yo tan bien escondida, tampoco me encuentra. Ando escondida de la luz, de las sombras, de la tierra, del agua, hasta del mismísimo aire me escondo. El único que me comprende es mi amigo el fuego, que me permite abrigarme en sus llamas de vez en cuado.

Así ando yo… escondiéndome del mundo. Tengo miedo que me encuentre y me haga sentir.

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