Ella siempre soñaba con amaneceres…

Nunca lograba levantarse a tiempo para ninguno, el sol se le adelantaba y siempre llegaba de última a la meta.
Aquella niña de ojos marrones no lograba ver el sol… al menos nunca a tiempo.

Hasta un día.

Aquel día en que nació su hermano vio sus 2 primeros soles. No precisaba de nubes o tierra… 2 soles verdes como primaveras asomaban de aquellos ojos grandes que le sonreían.

María vio el más perfecto amanecer cuando tenía 6 años.

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