Una llamada me alegra el día… 17 minutos pueden llegar  a ser un tiempo inmenso, sobre todo cuando  el número extraño es de un amigo.

De hecho, la llamada completa fue un suceso raro. Los dueños del carro que me llevaba estaban sorprendidos de aquel saludo eufórico y las risotadas estridentes. Al final creo que pensaron que estaba loca.

Fueron 17 minutos de recuerdos, de darle un F5 a las noticias de la vida, de ponernos al tanto, de reírnos, de hacer planes, de volvernos cómplices una vez más…

Esta vez la lejanía no hizo mella en la llamada… a 90 millas las voces aun se escuchan bien… hablamos 17 minutos y, durante ese escaso tiempo fui feliz.

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