A veces las cosas no salen como se planean, a veces sí. Sin embargo, lo que sí es cierto es que cuando se anhela algo con mucha intensidad, de alguna manera alguien en el universo conspira para ayudarte.

Así fue mi tesis, un viernes a las 9 y media de la mañana…
Hoy Lunes, después de un fin de semana agotador, el título de  ingeniera, en vez de alegrarme, me hace sentir triste.

Ya comienza otra etapa de mi vida, se acabaron las fiestas que comenzaban a la media noche, las reuniones de amigos para estudiar, las sonrisas cómplices en medio de los exámenes, la conspiración ante profesores… los viajes a la CUJAE.

Ahora que cumplí uno de mis deseos ando metida en una especie de drama psicológico… quién me habrá mandado a graduarme?

Y ahora…?

Qué hago? a dónde voy? con quién me reúno? con quién planeo fugas?…

Lastimosamente, lo único que puedo hacer ahora es aceptar con dignidad las felicitaciones. Ya me queda un deseo menos.

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