Esta es una historia de un amigo, la historia de un comienzo, la historia de un abrazo…
Gracias a Darian por prestármela.

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Una noche, dos personas y mil voces

El muchacho lo veía venir… Era inevitable… Estaba escrito con fuego y escarcha…

–          ¿Lo has visto…? ¿Qué…? Ella… ¿Qué tiene…? ¡¿Que qué tiene?! ¡Fíjate en los ojos…!  Tienes razón; sus ojos esta vez brillan, no como la otra vez, que estaban vacíos…

–          ¿Quieren callarse? – el muchacho se enfada un poco, su mundo interno se puede convertir en un obstáculo…

–          … … … Es una sonrisa enorme… Cierto, no cabe en este mundo… Se expande hacia otros niveles, esos que no se perciben con facilidad… … … Dice que tiene frío… ¡Frío! ¡Esta lo que está es loca por…! ¡Calla! ¿¡Cómo te atreves…!? Yo creo que no tiene nada de malo… Ese eres tú que estás en sintonía con… ¡Calla…! ¡Abrázala ahora…! ¡No…! ¡Sí…! ¿Y si todo se arruina…? Hazme caso: no se va arruinar… ¡Da igual! ¡Apúrate…! Espera un poco más… ¡No…! Solo unos segundos más… Veamos qué ocurre…

–          Al diablo… – el muchacho la abraza…

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