Según la leyenda, en un hospital de Hiroshima, una niña murió a causa de las secuelas de la Bomba Atómica. Antes de morir, plegaba grullas de papel esperanzada de recuperarse, ya que una antigua creencia japonesa asegura larga vida y felicidad a quien haga mil de estas aves.

La muerte de la joven causó una fuerte impresión en sus compañeros que, tomando conciencia del horror de la bomba, decidieron levantar un monumento para confrontar el alma de su amiga y expresar sus deseos por la Paz.

Este sábado que pasó, en La Habana, nos reunimos un grupo de personas para intentar llevar a cabo la proeza de elaborar 1000 grullitas de papel. Solo llegamos a 200, éramos muy pocos, y hacer origami no es tan fácil. Quedamos en reunirnos de nuevo, esta vez reclutando más integrantes.

La idea es regalar una caja con estas aves a la embajada de Japón, como una muestra de solidaridad con el pueblo nipón que tanto ha sufrido este año.

La próxima reunión será pronto, ayudarás con tu presencia??

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