He escogido un mal día para ponerme triste.
Hoy nadie me ha gritado, nadie ha chocado conmigo en la parada o me ha mirado de forma rara. Hoy no la puedo coger con nadie.
Al revés, cuando me desperté ya tenía hecho el desayuno, y ni siquiera una tostada quemada en la cual volcar mi malhumor. Todo empezó mal.
Llego a la parada y no tengo tiempo siquiera de acomodarme, un vecino  me da botella, directo a la escuela y con aire acondicionado y todo. Nada, que no es mi día.

Entrando, me recibe la tutora con un buenos días radiante, y para colmo me anuncia que no tengo que trabajar, que me puedo tomar el día para lo que quiera. Qué mala suerte la mía!! y yo que pensaba suspirar por la tarea acumulada. Malo, muy malo.
Y ahora? …
Con qué pretexto me pongo a llorar?

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