A mi padre, a mi amigo.

Aquí estoy, escribiendo letras y extrañándote. El plato vacío frente del ordenador me anuncia que hace 6 horas no como nada, tengo hambre, y aun así  te extraño.

Este fin de semana no hablamos, me quedé esperando por tu voz todo el domingo. Sé que no es fácil hacer el tiempo para llamar, que el trabajo es duro y  que tienes que ganar dinero. Eso lo entiendo.

Sin embargo… a pesar de decirme a mí misma que pronto te veré, que pronto estarás cerca, cada día que pasas ausente… te extraño.

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