Esperando vuelvo a estar por alguna cita impuntual. Las horas pasan, comienzo a desesperar. Los deseos de marcharme me acucian y la sensatez me susurra al oído que el transporte está malo, que los accidentes ocurren, en fin… me invento mil excusas.

Pareciera que el tiempo conspira contra mí. Pasan 2 guaguas, 3… 4. La ilusión de verlo de va escapando cual granos de arena deslizándose por algún reloj antiguo. Esta no es la 1ra vez. El limitado tiempo del cual dispongo va construyéndome burlas mientras caen las hojas de alguna ceiba errante cercana a mis pies.Molesta, dispongo a marcharme cuando lo veo.

Lo tengo decidido, esta fue la última vez que esperé por él.

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