La luz de la luna iluminaba mi cuarto cuando la vi. Vestía de azul.
Su sonrisa clara me hizo recordar mi infancia y aquellos dulces que solía hacerme. Su pelo era más blanco de lo que recordaba, parecía que si me acercaba se desvanecería.

En contra de las probabilidades o de la opinión de algún psicólogo estoy segura de que no fue un sueño.

Tengo la absoluta certeza de que mi ángel se quedó en la tierra para protegerme…
Quizás su fantasma aún ronda mi cuarto.

Anuncios