Tengo un amigo que está enamorado locamente de una extraña. Todos los días aparece en su parada exactamente a la misma hora y él,  en vez de abordarla, solo la observa. La mira sonreír y eso le basta.

Hace un tiempo lo convencí de que la vida es muy corta y las oportunidades efímeras… en fin, lo convencí de que al menos se le acercara.

Hoy me lo encontré, y luego de hablar del tiempo y otras banalidades le pregunté  por la muchacha de la parada. Al final me dijo que sí se le acercó. Actualmente es el que le paga el pasaje.

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