Una vez le pregunté a un amigo que se marchaba del país, cuáles eran las cosas que pretendía llevarse en su maleta. Me respondió que ropa, zapatos y algún que otro álbum de fotos. No sé por qué, pero esa respuesta me puso a pensar: si yo estuviese en su lugar…

En primer lugar, creo que mi maleta llevaría poca ropa. Los libros ocupan mucho espacio y Miguel de Carrión, con sus Honradas y sus Impuras, se llevarían la parte correspondiente a 2 pantalones. También creo que llevaría de contrabando un pequeño sobrecito con tierra de mi patio, muchos de mis años más felices fueron en ese patio lleno de historias. La bandera de mi cuarto es sin duda otro punto fijo, a cualquier parte que vaya tengo que llevar mi bandera, es como decir que 2+2=4.
Fotos… creo que me llevaría millares, sin embargo, una idea que siempre he tenido es pasear por La Habana con una cámara y lanzarle toda una carga de baterías al malecón (ahora se usan las cámaras digitales). Otra cosa que me llevaría son los regalos antiguos y las cartas guardadas, me gusta conservar viejos recuerdos.
La música (obvio) que no podría faltar a la hora de empaquetar sería la de los Van Van, La Charanga Habanera, Puppi, Frank Fernández, Buena Fe y el jazz de Chucho, por nombrar algunos. Todos irían convertidos en discos.

En fin, mi maleta llevaría poca ropa, un par zapatos y muchos recuerdos.

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