Imagina tu boca recorriendo mis hombros, imagina unas gotas de miel rodando suavemente y cálidamente por mi ombligo… deslizándose.
Imagina tu boca lamiéndolas, disfrutando la miel… imagina el sabor, imagina la textura. Observa la miel resbalarse de mi boca y apresúrate a tomarla, a saborearla, a sentirla.
Luego, lentamente, con el sabor de la miel aún sobre tu boca, baja unos centímetros y descubre que estoy húmeda, que estoy excitada.

Entonces, cuando me mires… cuando te lo pida, suavemente y sin apuros posa tu lengua por todos mis muslos, muérdeme, acaríciame.
Haz que tus manos me toquen, me marquen, me destierren… haz que tus dedos entren en mí y sientan mi calor.
Mientras tanto… escucha mis sonidos, mis gemidos… y tu nombre.

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