Desde pequeños los niños soñamos con la aprobación de nuestros padres, muchas veces hacemos cosas que nunca imaginamos hacer, solo por lograr una sonrisa o un simple ¨lo has hecho bien¨. Pero… ¿te has puesto a pensar si ellos también necesitan de nuestra aprobación?
Hace poco escuché a una madre decir: ¨me gustaría que mi hijo se sintiera orgulloso de mí¨. La emoción que sentí en su voz al decir esas palabras es indescriptible; cuando pronunció esa frase dejó en el aire su esencia, sus esperanzas, dejó parte de su razón de ser.
A veces dejamos pasar el tiempo sin recordarle a aquellas personas que consideramos importantes cuánto han influido en nosotros. Ellos también necesitan escucharlo, ellos también necesitan saber que de alguna manera han sido faros.
Es por esto que este post termina así, con unas poquitas palabras dedicadas a mis padres: ¨el orgullo no siempre es malo…yo me siento orgullosa de ustedes¨.

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