Quiero darle un enfoque diferente al tema que viene colándose últimamente en cada reunión de amigos en la que me encuentro: ¨la emigración¨.
No sé por qué, pero cada vez que veo a alguien que no veía hace un tiempo me hace el mismo comentario: ¨ ¿te enteraste que fulanito se fue?¨
Sé que caer en estos temas puede llevarme por caminos espinosos, no son estos los que quiero transitar. Quiero escribir de los amigos que se separan, de los noviazgos que se rompen, escribir de la tristeza…También quiero hablar de las familias que se reúnen, de las esperanzas que nacen, de las nostalgias terminadas…
Dejar un país para embarcarse en la aventura de recorrer otro implica renunciar a muchas cosas, es cierto. Implica lágrimas, despedidas, abrazos…
Sin embargo, cuando llegas a ese otro lugar y tienes amigos, hermanos, padres… alguien esperando por ti, la emoción no te cabe en el pecho.
Emigrar es la búsqueda de nuevas emociones, de nuevas aventuras, de una nueva vida. Es un universo que descubrir. Son nuevos amigos por hacer y viejos que recordar; momentos que crear… que olvidar.
Por eso, si te topas a ese amigo que no veías hace un tiempo y te comenta que fulanito se fue, si ese fulanito era tu amigo no le reproches nada, ni siquiera el hecho de no haberse despedido… simplemente deséale suerte.

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