En Coppelia, en una fiesta, en un pasillo central, con música, sin música… bailar casino es algo que nos identifica como cubanos, es parte de nuestro sello de calidad.
¿Quién no ha bailado con la charanga? O tarareado algún tema de Marc Anthony? ¿Quiénes se sienten ajenos a ese placer que nos da la música de sentir que estamos vivos? No hay necesidad de saberse algunas vueltas raras para sentir el calor de la música. La música solo hay que sentirla.
Ayer, en pleno Coppelia, intenté bailar. Y digo intenté porque, entre la risa, un poco de vergüenza, y el helado, las piernas se resistían a mantener el ritmo por más de 10 segundos. Solo puedo decir que fue genial, quizás un poco fuera de lo común, pero al fin y al cabo genial.
No le tengas miedo al qué dirán y atrévete a bailar. No importa cómo, no importa el lugar… simplemente baila.

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