You are currently browsing the tag archive for the ‘Niños’ tag.

Aquel barco de papel naufragaba en la distancia mientras las olas lo iban engullendo despacio. Primero fue una pequeña la que le lamió la proa, luego otra, un poco más grande, lo inclinó hacia babor. Sólo las velas se distinguían entre la espuma que salpicaba a los marineros… hasta que, lentamente, estas también desaparecieron.

Ann y María presenciaron el suceso desde la orilla y, mientras María intentaba recoger los restos del hundimiento, Ann le acariciaba la cabeza a la pequeña capitana que hacía solo unos minutos había echado su barco a la mar.

Aquella muchacha veía en colores y por supuesto, como todas las personas que son diferentes, vivía encerrada en un manicomio. Yo la conocí un día que fui a visitar a mi otra abuela y me encantó su manera de ver la vida. Hay locuras preciosas, tan coloridas que no vale la pena volverse cuerdo. Y esta era una loca fenomenal.

Según Karla yo soy roja con manchas blancas y mi abuela es de un carmelita casi llegando a marrón, ella es azul y las enfermeras que la cuidan grises. Los edificios y las casas no tienen color y puede ver a las personas que se mueven dentro como si llevase en los ojos una cámara térmica o rayos infrarrojos.  Por supuesto que es muy discreta y cuando ve dos colores juntos enseguida cambia  la vista, ella no quiere entrometerse en nada y la intimidad es la intimidad.

Según el médico tiene una esquizofrenia ligera y le curan los colores con una pastilla.
-Karla es la loca más cuerda que tenemos -me confiesa al oído- pero las reglas son las reglas.

Pobre Karla… si yo fuera ella no me gustaría que me quitaran mis colores.

Él tomó aquellas diminutas manitos entre las suyas y el corazón me dio un vuelco. Tanta ternura no podía caber en un solo gesto, no era posible.

Lo único que recuerdo es que la bebé cerró los ojos y en una carcajada hermosa se dejó caer entre los bracitos que la esperaban expectantes. Él tendría no más de 6 añitos y ella apenas era una bebita de 4 meses. Eran un par de cositas abrazables… unos hermanitos a lo Hansel y Greter en miniaturas.

Yo sólo pude mirarlos y exclamar Awww.

Podíamos haberlo tenido todo…
Podíamos haber sido felices para siempre.
Podíamos habernos casado y tener una familia con  2 niños.
Podíamos haber hecho parrilladas y habernos comprado una casa grande.
Podíamos haber sido la maestra y el doctor que soñamos siempre.

Podíamos haberlo tenido todo… pero crecí y los sueños se me esfumaron.

… Hay padres y padres. Personalmente pienso que el título del post y la primera oración están muy relacionados.

A ver… para entrar en tema. Conozco a alguien (no voy a ser tan chismosa de decir quién) que conoce, en su trabajo, a una inocente muchacha de pelo crespo y ojos marrones llamada Juana Berta. Definitivamente los padres de la muchacha no tuvieron en cuenta las bromas escolares. Si sólo hubiese sido Juana… o quizás Berta… vaya y quizás pasara… pero los dos juntos!!! Se imaginan la primaria? Si yo hubiese sido ella llegaría siempre tarde  para no estar presente cuando me mencionaran en la lista. De madre!!!

Pero la pequeña Juana no es la menos desafortunada, noooooooooo, para nada.

En el comité central de la misma persona que conoce a Juanita se encuentra un personaje conocido en todo su barrio. Tiene 56 años y es albañil. Se llama Mamerto.

Cuando me hicieron el cuento estuve rodando 1 hora por el piso. Mi mamá suele decirle así a las personas muyyyyyy flaquitas que tienen la cabeza grande. Nada, que me imaginé a Mamerto como un muñeco de carnaval.

Por cierto, me dice mi informante que mi imaginación no está muy alejada de la realidad, Mamerto le hace honor a su nombre.

Hay padres que no se imaginan los daños que les causan a los hijos con semejantes nombrecitos. Por eso la máxima de que hay nombres y nombres… hay padres y padres.

 

Ella siempre soñaba con amaneceres…

Nunca lograba levantarse a tiempo para ninguno, el sol se le adelantaba y siempre llegaba de última a la meta.
Aquella niña de ojos marrones no lograba ver el sol… al menos nunca a tiempo.

Hasta un día.

Aquel día en que nació su hermano vio sus 2 primeros soles. No precisaba de nubes o tierra… 2 soles verdes como primaveras asomaban de aquellos ojos grandes que le sonreían.

María vio el más perfecto amanecer cuando tenía 6 años.

¡Cuánto diera por volver a soñar con Peter!… hace años que su sombra no visita mi cuarto.

Desde que dejé de creer en las hadas Campanita se ha vuelto débil y no puede viajar. Y como a Peter no le gusta dejarla sola (ya saben, Campanita es muy traviesa), no viene a visitarme. No importa que deje la ventana abierta, ni siquiera que me ponga a jugar a los piratas con la almohada, parece que ya no pertenezco al clan de los niños perdidos. Desdé que crecí ya no hay más polvo de hadas en mi cama. Es una lástima, siempre creí que nunca iba a crecer, soñaba con vivir en el país de Nunca Jamás, rodeada de indios, de sirenas… soñaba con volar y burlarme del Capitán Garfio.
Siempre quise ser como Peter Pan y tener una perrita como Nana.

Nada, que aunque que el tiempo ha pasado y los centímetros del marco de la pared confirman que he crecido, me asomo cada noche a la ventana a buscar en las nubes algún barco pirata.
Ese es mi sueño, quizás aun siendo grande Peter me deje volver. Me encantaría volver a visitar el país de Nunca Jamás.

test de embarazo

 

Ella (la llamo ella porque en realidad no la conozco) parece una muchacha correcta, viste de uniforme y aparenta unos 14 años, de cerca parece tener menos.  Su madre, una mujer de unos treinta y tantos, le hace compañía. No se parecen en nada madre e hija, ella, con su pelo corto se asemeja más a un animado japonés, aunque en su mirada parece habitar el miedo.

Cuando me acerco y le ofrezco un chocolate se sonríe, no con una sonrisa real, sino con una especie de mueca sin sentido.

Yo apresuro el paso, solo entré al hospital a saludar a una amiga y aquel era el último de mis chocolates, sigo sin saber porque se lo ofrecí, debe de haber pensado que estaba  loca, al menos  eso fue lo  que pareció decirle su madre.

Al rato, vuelvo a pasar por el pasillo atestado de mujeres y no la encuentro, al buscarla leo un cartel en la  puerta semi desvencijada que cruza el pasillo: Regulaciones menstruales. Ginecología.

Mi imaginación vuela… y si se hubiesen invertido los papeles?

Quizás algún día llegue a tener todo aquello con lo que soñé de pequeña, quizás el castillo  y príncipe encantado vengan un día a complementar la colección de vestidos rosa que siempre deseé. No sé.

Quizás, más adelante, el viaje en un platillo volador se me haga realidad, junto con la carta que supuestamente me debe mandar Andersen explicándome porqué en su cuento se muere la Sirenita.

En fin, si no pido mucho… ¿podrían concederme los deseos que pedí a los  8 años?

PD: aunque sea explíquenme por qué Andersen era tan malo y mataba a los protagonistas de sus cuentos. Esa sirenita que se convertía en espuma me traumatizó.

Como siempre pasa, esta vez la historia de la niña mala se convierte en un cuento infantil.

Ella, sola en el bosque, a pesar de que su mamá le dijo que no se entretuviera, se encuentra con el lobo.

Se lo tenía merecido la Caperucita. Eso le pasa por desobediente.

Archivos

 

mayo 2012
L M X J V S D
« abr    
 123456
78910111213
14151617181920
21222324252627
28293031  
Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.

Únete a otros 341 seguidores